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19/1/09

YouSayYes Heavy Metal



Ayer domingo pudimos ver a YouSayYes acudiendo al Razzmatazz: por fin un concierto Heavy Metal -y de verdad.

A las 18:00 la cola ya salía del "patio trasero" del Razz. YouSayYes se presentó allí para hacerse con una entrada mientras llegaban precisamente sus amigos de la trepidante aventura narrada en este blog sobre el Festival heavy en Zaragoza -cuyo link facilitamos al final de la presente entrada. La cola, aunque suene extraño, era tanto para comprar como para entrar, así que nuestra protagonista se vio envuelta por los seguidores más acérrimos. Por eso decidió que era un buen momento para palpar el ambiente. Había chavales de unos 16 años a la par que adultos de unos 40. Aunque el negro primaba en la ropa de casi todos, no vio ningún heavy demasiado radical. Quizá debido a que el concierto era del subgénero más clásico llamado Metal los asistentes no parecían arquetipos. Ni botazas, ni cadenas, ni elementos góticos. "Light", o "muy normal".

A las 18:30, un chico de una avispada productora repartía flyers de conciertos venideros. Los compañeros de espera -bocadillo casero en mano y cerveza recién comprada del "vendedor ambulante" de turno- explicaron a YouSayYes algunas cosas básicas. Como que Finlandia es un país de cuna de intérpretes del género, y alberga curiosidades como ésta: los oriundos Lordi -a los que mucha gente conoce por ganar Eurovisión vestidos de monstruos- regentan un bar de hamburguesas.

A las 18:40 por fin se abrió la taquilla. 25€ o, lo que es lo mismo, un pase para ver a H.E.A.T., Andre Matos y Edguy. YouSayYes pudo ya reunirse con la misma tropa que fue de excursión a la capital maña -aumentada en un par más de fieles del metal-, que esperaba con fervor que su cita con la música se materializara. Tales ansias, esta vez sí, se vieron satisfechas.

En efecto, a las 19:30 -media hora después de la apertura de puertas-, estaban los jóvenes H.E.A.T. calentando al público. Y lo consiguieron. -Así como un amigo consiguió tener una foto con la guitarrista-. La escena, en la pequeña Sala 2, era muy familiar y había espacio de sobras para bailar. El público, algún cuerno que otro al aire, muy civilizado, no “hacía el burro” tanto como en otros conciertos, lo que sorprendió a YouSayYes. Los suecos debutaron en 2008 pero ya han ganado el premio al Mejor grupo revelación en su país, además de representarlo en Eurovisión –no creemos que sea una casualidad sabiendo de la victoria de Lordi en la edición de 2006-. Media hora intensa. Pero no menos que la siguiente con Andre Matos.

Andre Matos, figura consolidada del heavy, gastó una voz tremenda, aunque en la opinión de los presentes, demasiado tapada por el ruido de las guitarras. Había llegado a oídos de YouSayYes que había estado constipado en la actuación del día anterior -la gira se desarrolla día sí, día también- quizá por ello bajaron el volumen de su micro.
37 años, vestido de negro pero a lo clásico, con chaqué de director de orquesta y chorreras. No es de extrañar su vestimenta, pues este brasileño se fue de Vipper -su primer grupo- cuando quisieron cambiar de estilo alejándose del heavy más clásico en pro de otro más crudo, y se dedicó a terminar sus estudios musicales en orquestación y composición. Sus instrumentos favoritos para interpretar eran el piano y los teclados, por eso fue casual que se hiciera vocalista. En realidad lo escogieron porque era el que mejor cantaba de la banda, y también por un detalle simpático: su parecido con Bruce Dickinson. De hecho, cuando este último dejó Iron Maiden -recordamos, cabeza de cartel en Zaragoza- para seguir su propio camino en 1993, Matos quedó entré los 3 finalistas en un concurso para sustituirle.
Del trío de grupos anteriores a la carrera que emprendió en solitario en 2007, tocaron temas de Angra y Shaaman que fueron formidablemente recibidos. Mientras, en el fondo de la parte central del escenario, unas espesas cortinas cubrían parte de una acción secundaria: los preparativos para el siguiente, Edguy. Lo que se hallaba debajo de las telas era precisamente la batería. Al respecto, dos diferencias sustanciales: con Matos era tocada por un prodigio de 17 años, y la que aún no se dejaba ver era el cuádruple de grande y aparatosa.

Edguy apareció ante un decorado medieval proyectado en la pared: una fortaleza cuya visión iba cambiando al ritmo de las luces violetas, verdes y naranjas (nada tenebroso, ¿no os parece?). Tobias Sammet, salió con pelo corto y rubio (ni largo ni negro) acompañado de dos guitarristas, un bajista y un baterista -como la banda que acababa de tocar-. Este alemán proyectaba una voz clara, potente y muy bonita, y sin esfuerzo aparente.
El grupo arrastró al delirio del público en su hora y media de show. No en vano, llevan en activo desde 1992 –sus componentes tenían 14 años entonces-, con lo que ha tenido tiempo de construirse una base de fans. Aunque fue precisamente tras lanzar su disco de 1998 cuando saltaron a la fama, gracias en parte a la producción y guitarra de Timo Tolkki (finlandés y líder de Stratovarius) y la colaboración del cantante de sus compatriotas Blind Guardian. Sería lógico pensar que aquéllos a los que les gusta Avantasia estuvieran disfrutando, pues Tobias es el creador de dicho grupo de metal opera donde participan otras estrellas del heavy. Recordamos que Avantasia (literalmente "mundo más allá de la fantasía”) también tenía que actuar en el malogrado festival Metal Way).
Entre piezas, Sammet iba contando anécdotas de temas dispares como el tabaco o el fútbol. Tras un bis muy cañero, el show acabó con dos de sus temas más emblemáticos y la promesa de que en su próxima gira volverían a la misma ciudad que tan bien les había acogido.

Link a la entrada sobre el Metal Way (Zaragoza, Julio 2008):
http://semolinapilchards.blogspot.com/2008/07/el-festival-heavy-se-cancela-qu-heavy.html

1/11/08

Dioses humanos: la perspectiva de Albert Maysles

Albert Maysles es el autor de documentales tan conocidos como "Gimme Shelter" -sobre el concierto gratuito que ofrecieron los Rolling Stones en San Francisco en 1969- y "What's happening! The Beatles in the USA" -81' con los Fab Four en su primera visita a los Estados Unidos en 1964-. El hecho de que ambos sean populares es que, junto con otros trabajos suyos acerca de acontecimientos musicales que tuvieron lugar entre 1960 y 1970, constituyen un veraz testimonio de una década única que marcó la historia.
Es por esta razón que el Festival In-Edit Beefeater, en su VI edición celebrada en Barcelona estos días, rinde homenaje a la figura de este director. Lo que sorprende es que a punto de cumplir 82 años aún siga en activo. Prueba de ello es que, en el marco del In-Edit, ofreció una sesión magistral en el Palacio de la Virreina. Y, por si fuera poco, en los pases de las cintas antes citadas, los espectadores tuvimos el honor de contar con su presencia. En efecto, este americano introdujo ambas proyecciones y respondió a preguntas abiertas por parte del público al final de la sesión.
Así fue como de pie bajo la gran pantalla del cine Coliseum, dio una lección de lo que supuso estar en plena vorágine con los que constituyeron el núcleo duro del movimiento cultural de aquel período. Y sin pretensiones -quizá por la sabiduría y la perspectiva que le otorga el haber llegado a la senectud-. Todo lo contrario: se mostró amable, agradecido y cercano. Y a nosotros nos dio la impresión de que eso iba más allá de una pose. De hecho, es exactamente lo que sentimos al ver a los protagonistas de sus películas.
Efectivamente, muestra a estrellas consagradas tal y como son -nos parezcan buenos profesionales o no, sean merecedores en mayor o menor medida de su reputación, es indiscutible que forman parte del “star system”-. Lo que Maysles es capaz de captar con la cámara es igual a lo que él transmite: espontaneidad, naturalidad. Es probable que su magia con las lentes sea fruto de la forma en la que sus ojos ven a las personas. Sus obras desprenden ese encanto, el hechizo de su mirada. Una mirada a grandes mitos y, a su vez, como la otra cara de la moneda, a simples individuos. Así pues, graba sin distancia alguna a deidades y seres humanos; porque son la misma cosa: en esencia, gente absolutamente próxima.
En los dos largometrajes en que nos hemos centrado, el contexto cuadra a la perfección con la actitud que reflejan los “actores”, lo que nos ayuda a entender mejor la época. Es decir, si lo analizamos en orden cronológico obtenemos un retrato fidedigno de la era hippy. Así, el principio de ese momento se caracteriza por la ilusión, la pureza e la inocencia. Y así son los Beatles. Sí, en sus primeros años tanto de vida como de éxito mundial, se pasan el rato bromeando y se toman con soberana paciencia y con mucho humor la larga espera en tiempos muertos. En cambio, el final de los 60 está marcado por las drogas y la violencia y sus problemas derivados. Del mismo modo, los Stones padecen esta crispación o estado de caos social con los Ángeles del Infierno boicoteando el concierto.
Mucho de este realismo lo consigue también el cineasta con su método de producción: convive todo el tiempo de rodaje con aquéllos a quienes filma, como uno más. Como él mismo explicaba, éste era precisamente su objetivo: aproximarse a los personajes por su condición inherente, es decir, como humanos. De hecho, recordando sus inicios, afirmaba que nunca hubiera creído que llegaría a un público tan extenso: si nos remontamos a su primera pieza, el cortometraje Psychiatry in Russia (1955) es una crónica social que refleja sujetos con realidades muy diferentes a las descritas anteriormente.
Al seguir repasando su filmografía no debemos pasar por alto a su hermano David Maysles (1931-1987), colaborador y pieza clave del engranaje. Siguiendo su trayectoria se observa que ha consagrado toda su vida al cine. Y esto le ha valido éxitos y reconocimientos de diversa índole. Por ejemplo, -además de por petición de Jagger y Richards- Scorsese lo llamó para su película sobre los Stones, o Jean-Luc Godard se refirió a él como "el mejor cámara americano". No en vano se le considera el precursor del "direct cinema", la adaptación americana del "cinema verité", tratando un cine de no-ficción, es decir, sin guión.
En definitiva, una carrera que vale la pena admirar. Maysles consigue que tanto él como el espectador se sientan integrados con aquéllos a los que rueda. Y con ello, nos deja un fiel legado de la historia.

YouSayYes & I Say No , juntos de nuevo

Fuentes cercanas a esta redacción informan de que YouSayYes & I Say No han sido vistos en el festival In-Edit Beefeater que se celebra en Barcelona del 23 de octubre al 2 de noviembre.
Según testimonios, ella se ha pasado por la proyección de NY 77, Edward Collins, Caledonia y The technicolor dream; mientras que él por Kurt Cobain, Loquillo, Caetano Veloso, Nacho Vegas y Joy Division. El documental sobre Arthur Russell fue el único hasta la fecha que los ha unido frente a las pantallas. Sin embargo, teniendo en cuenta que esta noche son los últimos pases de Bananaz, The Beatles in the USA y Gimme Shelter, todo apunta a que el cine presenciará el reencuentro de este par... ¿Será así?

2/6/08

Las bambas rojas y lecciones de hip hop del Enemigo Público



Lo único que sabía de Public Enemy era por un niño de mi clase. Corría el año 1991 y él sólo tenía 11 años. Ni que decir tiene que en esa época ni el hip hop era un género consolidado ni tenía el peso que en nuestro país tiene ahora. Lo curioso es que el chavalillo en cuestión quedó grabado en mi mente por aquella entonces excentricidad. También, de hecho, por otra que me costó encontrar: unas Patrick Ewin de color rojo. Y es que las bambas deportivas de colores para chicas, muy a mi pesar, tardarían mucho tiempo en comercializarse.

Por todo ello, volviendo al Enemigo Público (nombre del grupo en inglés), nunca hubiera imaginado presenciar un concierto suyo. Pero como canta aquélla melodía, "la vida te da sorpresas": el jueves 29, en el Primavera Sound, sucedió. Llegamos a los pies del RockDeLux y apenas había gente: nos quedamos. La idea era verlo un rato y satisfacer la curiosidad. Sin embargo, se llenó de tal modo y estábamos tan cerquita del escenario, que nuestra privilegiada posición nos permitiría también disfrutar de pleno del que sería el siguiente grupo on stage: Portishead. Así que, obviamente, nos quedamos.

Con algo más de retrospectiva, Public Enemy, nació en Long Island (Nueva York) hace 21 años, llegando a publicar 12 álbumes, entre los cuales destaca "It takes a nation of millons to hold us back" (1988) por encumbrarlos al estrellato. Precisamente, el que interpretaron en el PS con un show que voy a tratar de contaros. Y es que, permanecer en el RockDeLuxe, lejos de un suplicio, se convirtió en una fiesta: el concierto de Public Enemy fue realmente bueno - siguiendo con la canción: segunda sorpresa. Y aún diría más: tras acabarse el festival, fue uno de los más disfrutados.

Empiezan con unas bases, sin voz. Dos tíos en una mesa enorme de mezclas, capitaneada por un Mac. Se supone que es una intro, pero con veinte minutos de duración... se convierte en mucho más que eso. Por las protestas del público de las primeras filas, los fans, no parece normal. Quizá tienen algún problemilla -los otros componentes del grupo no están presentes- como les había pasado con su logotipo. En efecto, Public Enemy tiene una insignia gráfica muy suya, que para la ocasión, y a modo de bandera, habían intentado colgar en el fondo del telón del escenario. Pero izarla adecuadamente también les había tomado su tiempo.

Por fin, salen tres bailarines. Los voy a describir porque con "bailarines" se pueden imaginar tres chicos finolis y vestidos monos. Pues no. Estos son tres tiarrones, a cada cuál más cuadrado, con vestimenta militar, en tonos grises en vez de caquis, y con algo así como bastones/porras. Empiezan a bailar cual coreografía pseudo-militar. Y uno de ellos, que ahora se pone un chaleco antibalas -de esos por fuera que lleva el FBI en las películas- coge un micro. Éste va a ser la tercera voz en algunos coros.

A continuación, salen las dos voces principales: Chuck D y Flavour Flav. Para aquéllos que no sepan la pinta que gastan: rappera, lo que al ser negros parece que suma autenticidad, pero de distinta guisa. De hecho, el primero es un tipo alto y fuerte vestido como si fuera a jugar un partido de baloncesto; el segundo es un hombre delgado y, a pesar de parecer mayor, también ronda la cincuentena y viste con ropa ancha, sin olvidar ningún atuendo característico -sudadera con capucha, gorra de visera, cadenas de oro y anillos poco menos que discretos. Algunos reconocerán a Flavour Flav por el reloj de enorme esfera que siempre ha llevado colgado en el cuello. Entran también en escena un batería (Professor Griff), un guitarra (Brian Hardgrove) y un bajo. Pero a pesar de esta formación, éste no es un grupo de rock.

Muy coordinados en palabrería y movimientos, empiezan a hablarle al micrófono. Flavour Flav, haciendo más la voz secundaria que la principal, se pasea de un lado a otro. Con sus gestos típicos de rappero, sube al bafle que hay justo al borde del escenario y aún ahí arriba, Chuck D, que está detrás, al ser más alto y más estático, se ve perfectamente.

De hecho, los que saben de hip hop conocerán los conceptos hype-man y MC. En Public Enemy no sólo queda claro cuál es el papel de cada uno en este género -y en ocasiones, en el funky-, sinó que son verdaderos maestros. El MC (Master of Ceremony -Maestro de Ceremonias-, en ocasiones Mic Controller -Controlador de micro) es Chuck D: lleva la voz cantante -nunca mejor dicho-, rappeando sus rimas, a veces en freestyle (estilo libre, es decir, no escritas de antemano). El hype-man (que traducido sería algo así como El hombre que estimula) del grupo es Flavor Flav, y hace justo lo que nosotros presenciamos sin saber de esta terminología: anima a la audiencia y canta siendo sólo voz de apoyo, para dar tiempo al vocalista principal.
Sin ir más lejos, más avanzado el espectáculo, el momento gracioso de interacción con el público lo protagoniza Flavour Flav. Con el típico "yo canto esto, y luego vosotros lo intentáis imitar", lo que nos queda claro es que, aparte de que resulta cómico, posee un amplio registro de voz.

En realidad, toda la banda goza de una gran fama debido a su trayectoria, pues ha sido pionera en muchos aspectos. Especialmente por caracterizarse por unas letras no sólo trabajadas de forma poética, sinó también comprometidas con la política, el pueblo afroamericano y la crítica a la manipulación de fuerzas como el FBI o los medios de comunicación. Esto repercutió en otras bandas puntales de hip hop. Es el caso de los Beastie Boys, que también fue de los primeros en publicar en formato mp3, favoreciendo así el desarrollo de la música en internet. Además, el Enemigo Público añadió elementos sonoros al hip hop, especialmente en materia de scratching -el rasgue de plato propio del los DJ, Disk Jockeys o pinchadiscos-.

Efectivamente, ese peculiar sonido nos recuerda qué clase de concierto estamos viviendo. Y es que, tenemos al fondo a uno de los DJ del principio, DJ Lord. Tiene un papel "discreto" durante la actuación, pero también goza de algún "solo". De hecho, cabe mencionar que han pasado por Public Enemy DJ muy reconocidos.

En este sentido, distintas personalidades de la industria musical están a caballo entre la banda y colectivos muy relacionados con ella. Los dos casos más claros son: los S1W, Security of the First World, nacidos como un cuerpo de seguridad en la fiestas de hip hop, y los The Bomb Squad, un importante equipo de producción de grandes estrellas -inclusive de otros estilos-, como es el caso de Terminator X -el anterior DJ por antonomasia del grupo- o Sister Souljah.
Los nombres de estas dos organizaciones son simbólicos, en línea de lo apuntado anteriormente sobre la idelogía reivindicativa de la banda (en castellano serían Seguridad del Primer Mundo y El Escuadrón de la Bomba, respectivamente). Lo que en realidad resulta muy curioso, pues el nombre del grupo en sí no nació exactamente con esa connotación política. La banda tomó el nombre por que Chuck D lo había empleado en un álbum, al sentirse amenazado por un MC a un desafío típico en hip hop: una batalla freestyle. Sin embargo, el origen del término Public Enemy se había popularizado en los años 30 para designar a los gangsters de Chicago, y a la sazón lo adoptaron las películas de cine negro -aunque en general, se había acuñado para todos aquellos individuos criminales o extremamente peligrosos para la sociedad-.

No obstante, en el show, no ha habido ninguna pelea, ni nadie se ha sentido intimidado por el Enemigo Público. Incluso al contrario, pues regalan unos minutos más a la audiencia. Quizá a razón de que el concierto ha tenido un principio más que largo. Al final, han cumplido su objetivo: no se han dejado ni un tema en el tintero. Agradecidos una y otra vez al público, salen por donde han entrado. Pero no por siempre jamás, pues como la noche va de sorpresas, aún habrá otra más por su parte, que tardará otra hora en llegar... pero para saberla, deberéis leer más abajo sobre Portishead.

La pregunta que quedó en el aire aquella noche: ¿estaría el ahora hombre hecho y derecho disfrutando como nosotros ante su idolatrado grupo de la infancia y de, para más INRI, uno de aquellos discos de cuando éramos críos?

Portishead... sencillamente genial



Con un solo disco, Dummy (1994), Portishead consiguieron estar en lo más alto. Ellos, aunque detractores de lo que consideran una terminología de prensa, el género llamado Trip hop, hicieron de Bristol un lugar legendario. Junto con Massive Attack y, más tarde, al volar el pájaro del nido "masivo", junto con Tricky. Quien haya estado en Bristol sabrá que es una ciudad tranquila y aunque su escena cultural está en constante ebullición, parece estar suficientemente sosegada como para llevar el trajín de ser el punto de mira de la industria musical.

Efectivamente, esto demuestra que Portishead son oriundos del lugar: se han tomado ni más ni menos que diez años de retiro hasta su reaparición este mismo año... ¡Y menuda reaparición!. Será por ello que el escenario RockDeLux del Primavera Sound estaba a reventar.

El nuevo disco, Third, de título representativo por ser su tercer álbum, si bien se aleja de aquéllo que los medios catalogaron como el Sonido de Bristol y se acerca a la electrónica, lo que está claro que el público lo disfrutó también. Lo cual es aún más positivo si consideramos que sólo nos han dado un mes desde su publicación para poder escuchar los nuevos temas (y algunos, hasta empollarlos).

Al principio del concierto, pensé, Roads, Numb, Wandering Star y Mysterions serán "para flipar". Me quedé corto. No sé si debido a la proximidad al escenario, pero a mi alrededor todos se sabían la letra. Y eran españoles, nada de guiris.

Hubo un momento en que Geoff Barrows dejó sus percusiones varias y tomó prestado el bajo de uno de los músicos de apoyo. A continuación, dicho bajista salió del escenario con el resto de miembros de soporte. Beth Gibbons, la cantante, y Adrian Utley, el guitarrista (dicho así para simplificar), se acercaron a Barrows. Y los tres miembros de Portishead, solos, casi en corro, alumbrados en esta ocasión sin parafernalias, crearon un momento de envolvente simplicidad y de cálida y cómoda atmósfera. Y cual concierto íntimo, nos deleitaron con Glory Box. Se nos puso la "gallina de piel". ¡Era tan sencillo y tan genial al mismo tiempo!. Por si les faltaba por ganarse a algún espectador, creo que este momento, al que los de los 40Principales denominarían "Básico", fue definitivo.

Además, con Glory Box oía corear un nítido "Give me a reason to love you"... las chicas de mi lado se estremecían como Beth Gibbons. "I just wanna be... a woman" seguían. Era demasiado difícil estar indiferente a tal descargarga de sensualidad. Pura emoción al desnudo.

Por otro lado, no sólo gustó el concierto en sí, pues el montaje de luces era muy impactante así como el audiovisual. En el telón de fondo se proyectaban básicamente imágenes a tiempo real desde distintos planos del escenario. Tomadas de cada uno de los artistas. A veces, hasta una misma imagen confrontada o encarada. Espectacular.

Con algunos de estos primeros planos de Beth Gibbons, me fijé en que, con esa voz y esa sensibilidad que le ha merecido tanto éxito, pudiendo ir de diva, es una mujer de apariencia y maneras absolutamente normal. Iba de un riguroso negro, como siempre, y sin ataviarse demasiado. Y aunque su rostro y su figura reflejan sus 43 años, estaba sencilla, bien. Simplemente, encandila.

Durante la hora de su actuación en el festival, tocaron todos los temazos habidos y por haber. Y la descarga de emociones fue tan bilateral, que Beth Gibbons, enemiga de conceder entrevistas ni sesiones de fotos, se quitó el micro y, ni corta ni perezosa, bajó abajo. Sonriendo, daba manos por doquier a los afortundos de la primera fila. Subió pletórica y, con unas palabras amables, Portishead se esfumó tras la cortina. Ojalá no pasen diez años más hasta su próxima gira.

1/6/08

¿Dónde está Lennie?


Se oye, se comenta, se rumorea que un tal Lennie lleva días hablando de nosotros y de nuestras andanzas por el PS. Lennie, si estás ahí en alguno de los diversos escenarios del Fòrum, del Parc Joan Miró o en el Apolo, ¿por qué no te acercas y nos dices lo que tengas que decirnos? Mientras tanto, con tanta gente en este festival, con pintas tan diversas y con las multilocalizaciones... eres como Wally perdido entre la multitud. Sí, "¿dónde está Wally?", nos preguntamos -igual que Martin Handford hacía cuando éramos más pequeños. Esperamos saberlo antes de que al mismísimo Paco Lobatón le dé por buscarte.

31/5/08

La segunda noche en el PS (por Lennie)

Las primeras informaciones que puedo recoger acerca de You Say Yes y I Say No me confunden, como no podía ser menos. Un tipo ya algo jarreado comenta que los ha visto planificando conciertos y asistencias en un metro sin posibilidades de llevarles hasta el recinto Fòrum. “¿A dónde se dirigen este par?”, se pregunta. Más tarde confirmaré que sí, que han llegado, que andan por aquí, bien cerca. Una curranta de barra ha compartido Línea 4 con ellos en el subsuelo, en una escena por lo menos cómica, en la que todos los frikis que se dirigían al lugar se miraban los unos a los otros con gotas de “madre mía” cayéndoles por la frente.

El siguiente informante es Frodo Bolsón, de Bolsón Cerrado. Lo encontramos medio comatoso a las 2 de la madrugada, ya sin fuerzas. Lo ha dado todo en The Sonics, justo delante de Yes y No, en un concierto que tampoco pasará a la historia. Este par de dos andaba como loco intentando pescar una cerveza al tiburón de la mochila EstrellaDamm a la espalda y luces de neón en la diadema. “¡Menudos careros hijos de puta!”, les oye quejar.

Allí les pierdo la pista. Sólo algunos rumores sobre unos bocadillos tamaño mástil de guitarra y fragmentos de una historia relacionada con Portugal que este observador no consigue reconstruir.

Vuelven a aparecer, aunque de manera incongruente, en dos espacios distintos a la vez. Unos me dicen que langidecen bajo la sugerente voz y los movimientos pseudo-chiquito de la gatuna Cat Power. Otros juran que andan en el mismo momento al otro extremo del recinto viendo a British Sea Power. ¿Personalidades múltiples? ¿Velocidades prodigiosas? ¿Informantes con conciencias alteradas?

Les tiendo una emboscada en The Go! Team y no falla. Apostado en la barra les espero, codo en el metal y actitud distraída. Llegan con sus euros de papel en la mano y sin saber que les observo. “Limón y naranja. Con hielo” pide I Say No. El de la barra alucina. Estos no se ponen de acuerdo ni con los refrescos, pienso. ¿Quién es quién? Hagan sus apuestas. “¿Qué coño hacéis?”, parece que se pregunta el waiter. Yo esta jugada ya me la sé, me sonrío. Efectivamente, con sus refrescos en la mano y la petaca de vodka en el zurrón, estos dos personajísimos se disponen a bailar con los divertidos The Go! Team, como no esperaba menos de ellos. ¡Qué mal canta la china, por Dios!

Se acaba la jornada para nuestros amigos, o eso parece. Un deambular pausado por un par de escenarios más revela el agotamiento. Ninguno de ellos consigue turnupearlos de nuevo. Finalmente, sentados en las gradas de RockDeLuxe, engullendo medio mástil más (pedazo bocadillos que se han traído), deciden que es suficiente por hoy. Los sigo hasta la puerta y allí los dejo, cansados, contentos, con su identidad enmascarada por los necesarios jerséis y con la promesa de que mañana los voy a volver a encontrar.

Pintas (o Moda, según se mire) en el escenario ATP



Lo vivido hasta la fecha en el ATP corresponde a una divertida peculiaridad. Hemos comprobado que allí se congregan bandas que son dignas de desfilar en pasarelas -véanse los Breads and Butters de turno - o de acudir a cualquier fiesta que se precie para dar la nota por Pintas, sí señor.
La lección de moda nos la impartieron, respectivamente, Voxtrot y sus compatriotas White Williams.
Efectivamente, el frontman de la banda de Austin luce un conjunto tremendamente llamativo con camiseta azul chillón metida por dentro de unos pantalones rojos ajustadísimos de pitillo, para marcar... tendencia. Si el tipo pretendía lucir los colores Azul y Grana por aquéllo de que el PS se celebra en Barcelona, eso es harina de otro costal.
Mientras que el líder de White Williams viste una camiseta de talla XXL de aquéllas tan enormes que sirven de cami-pijama, y más siendo Joe Williams delgadísimo como es. Y si cabe mencionar parecidos razonables, nos recuerda al desaparecido Ian Curtis en plenos años 80. - Ah, los 80, ¡qué movida! -.
También cabe destacar a su colega el bajista, que nos muestra su gorra doblada por la visera "a lo pato". No sabemos si Pato Donald o Pato WC, pero lo que está claro es que tampoco pasó desapercibido.

La gran revelación


No hablamos en términos de misticismo sino en términos musicales. Anoche, Autolux, una banda desconocida para nosotros, se reveló como El Grupo.
Atmósfera sordida, sonido contundente y unas voces armoniosas.

Autolux enganchaba, estábamos dentro. Y queríamos sentarnos pero nuestros pasos nos llevaban de cabeza a estar más cerca. Fue un absoluto subidón. Las voces del trío de Los Angeles eran un conjunto perfecto. El guitarra de negro, el bajo de blanco y en la batería una chica que hacía las delicias cuando cantaba sola.

30/5/08

La hora en la que Cenicienta perdió su zapato



Dicen que la malograda Cenicienta a las 24:00 debía abandonar rápido el baile para evitar encontrarse desprovista de su bonito vestido y su hechizada carroza.
Pues bien, en el Primavera Sound, a Cenicienta nada le amargó la noche, puesto que alguien había parado el tiempo.
Efectivamente: ayer, el reloj de Flavor Flav no dejó de marcar las 23:59. Y es que nuestro pequeño amigo de los Public Enemy llevaba colgado de su cuello, cual simple cadenita recuerdo de la primera comunión, un pedazo cacho de aparato marca-horas de tamaño pared.
Lo curioso es que, a pesar de estar atrapados en el tiempo a lo "día de la Marmota", la noche no se hizo para nada larga, al contrario. Tanto Public Enemy como Portishead, los siguientes en acceder al escenario principal RockDeLux, gritaron sendos "Barcelonas" y estuvieron animando al público, o retro-animando según se mire, hasta el final de sus conciertos.
De hecho, algún encanto debió hacer presa a tanto seguidores como bandas, pues el susodicho Flavor Flav surgió tras la cortina a cantar con Geoff Barrow, Adrian Utley y el resto de los músicos de apoyo de Portishead. Un mágico momento en el que Beth Gibbons le pasó el micro como quien pasa un relevo...
¿Quién dijo que los cuentos no existen?

La primera noche en el PS (por Lennie)

Prim(av)era jornada festivalera.
A You Say Yes y I Say No se les ve revolotear por las inmediaciones del recinto, según fuentes fiables, a partir de las 21:07. Después de una serie de movimientos que seguramente sólo ellos nos podrían explicar, acceden por las puertas del Primavera Sound a las 21:53, pulsera azul en muñeca derecha, un “give me five” de “¡ya estamos aquí!” y petaca en los huevos. A partir de aquí les perdemos la pista.

Los volvemos a encontrar horas más tardes con sus caras de alucine viendo como Beth Gibbons vacila simpáticamente al público que llena el escenario central durante el emocionante concierto de Portishead. Alguien nos dice que, de hecho, llevan un buen rato ya por allí, intentando que el pequeño de los Public Enemy les diga la hora. Al parecer, han sido las 23:59 durante un buen rato.

Cuando este observador ya se dispone a recoger su tinglado e irse a piltrear, los comentarios de una guiri le ponen las orejas de punta. La tipa, medio colocada y cámara en mano, comenta con sus compinches el encuentro con dos curiosos personajes a los que ha fotografiado. Me acerco, y allí están, sonrisa en la cara y logo en el pecho, mirándome como diciendo: “Hasta mañana”.

29/5/08

Lo que mal empieza... ¿mal acaba?

Si se os ha ocurrido echarle un vistazo a la web del Primavera Sound - "PS" para los amigos y como todos somos amigos, de ahora en adelante abreviaremos con "PS" - , veréis que la cosa no anda muy fina.
La pregunta que de ahí se deriva es: la organización - o deberíamos escribir la Organización - , ¿se ha mirado la susodicha página? Permitidnos afirmar que no.

¡Caza el gazapo!
Como no nos gusta "de criticar", nos hemos permitido apuntar los pequeños errores de la gran página web del PS. (Si se nos olvida alguno... ¡vosotros mismos, añadidlo en Comentarios!).

1. El pdf con el cartel banda/horario/escenario se iba colgando y descolgando (ejemplo del llamado "efecto Guadiana"), sin orden ni concierto (nunca mejor dicho).
2. Cómo conseguir ver a Portishead en el Auditori del Fòrum, es un misterio que ni Fox Mulder podría resolver con sus Expedientes X.
3. Las reseñas de los grupos tenían alguna que otra falta de ortografía, además de un par de errores acerca de su lugar de procedencia.
4. Las fotos de los grupos dejaban mucho que desear. Al menos dos tenían la misma. Alguno que, según parecía, acababa de incorporse, ni se la ponían. Y de rotar, nanai, que siempre aparecían en la home las cuatro mismas fotos de turno una y otra vez.

Parecerán tonterías pero, ¿qué imagen dan estos descuidos?
En fin, y sin ánimo de parecer unos "sobrados", sólo nos cabe pedir: Organización del PS, ¿nos dejáis supervisar la web en la próxima edición?

27/5/08

You say yes & I say no ... @ PRIMAVERA SOUND festival

Este fin de semana en el festival Primavera Sound, podremos ver a You say yes & I say no... Un par de festivaleros (chica y chico respectivamente) que podrían ser dos personajes cualquiera si no fueran ellos mismos. Se trata de un experimento socio-cultural que será narrado a posteriori en este mismo blog (y a saber dónde más).
¿Que os expliquemos más cosas? Uhm, mejor las veis vosotros mismos en el Fòrum de Barcelona este jueves 28 y hasta el domingo 30.
¿No vais? Uhm, pues lo dicho, aquí os lo contaremos.
¿Intriga? ¡Ajá, vosotros sí!, ¡claaaaaro! ¿Que tú no? Uhm, quizá no eres un curioso. ¡Qué raro!... ¡¿¿¡¡eres blogger!!??!